J. I. Packer
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«La meditación es la actividad que consiste en recordar, pensar y reflexionar sobre todo lo que uno sabe acerca de las obras, el proceder, los propósitos y las promesas de Dios, aplicando todo a uno mismo. Es la actividad del pensar cosagrado, que se realiza conscientemente en la presencia de Dios, a la vista de Dios, con la ayuda de Dios, y como medio de comunión con Dios.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte I, Cap. I (Miami: Editorial Vida, 2006), 28.
Meditación | #1
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«Cuando Pablo dice que estima las cosas que perdió como "basura", no quiere decir simplemente que no las considere valiosas sino que tampoco las tiene presentes de forma constante en la mente: ¿qué persona normal se pasa el tiempo soñando nostálgicamente con la basura? Y, sin embargo, esto es justo lo que muchos de nosotros hacemos. Esto demuestra lo poco que en realidad poseemos en lo que se refiere a un verdadero conocimiento de Dios.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte I, Cap. II (Miami: Editorial Vida, 2006), 31.
Conocimiento de Dios | #2
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«Él sabe, y conoce anticipadamente, todas las cosas, y su conocimiento anticipado es predeterminación; por lo tanto él tendrá la última palabra, tanto en lo que se refiere a la historia del mundo como al destino de cada hombre; su reino y su justicia han de triunfar finalmente, porque ni hombres ni ángeles podrán impedir el cumplimiento de sus planes.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte I, Cap. II (Miami: Editorial Vida, 2006), 37.
Soberanía de Dios | #3
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«Con cuánta frecuencia se oye decir frase como estas: "Me gusta pensar en Dios como el gran Arquitecto (o Matemático, o Artista)". "Yo no pienso en Dios como Juez; me gusta pensar en él simplemente como Padre”. Por experiencia sabemos que afirmaciones de esta clase constituyen el preludio a una negación de algo que la Biblia nos dice acerca de Dios.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte I, Cap. IV (Miami: Editorial Vida, 2006), 60-61.
Idolatría | #4
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«Nosotros fuimos hechos a su semejanza, pero no debemos pensar que él existe a la semejanza nuestra. Pensar en Dios en tales términos es ser ignorantes sobre él, todo lo contrario de conocerle. Toda la teología especulativa que descanse sobre el razonamiento filosófico, más bien que en la revelación bíblica, falla en este punto [...] Para permanecer ignorantes sobre Dios no hay más que seguir la imaginación del corazón en el campo de la teología.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte I, Cap. IV (Miami: Editorial Vida, 2006), 61.
Teología especulativa | #5
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«No podemos conocer a Dios a menos que él mismo nos hable y nos diga cómo es. Pero esto es justo lo que ha hecho. [...] A través de dicha revelación, que está a nuestra disposición en las Sagradas Escrituras, podemos formarnos una noción correcta de Dios; sin ella jamás podremos.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte I, Cap. IV (Miami: Editorial Vida, 2006), 62.
Revelación especial | #6
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«El Verbo se había hecho carne: un ser humano real y verdadero. No había dejado de ser Dios; no era menos Dios entonces que antes, pero había comenzado a hacerse hombre. No era ahora Dios menos algunos elementos de su deidad, sino Dios más todo lo que había hecho suyo al tomar sobre sí la humanidad.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte I, Cap. V (Miami: Editorial Vida, 2006), 74.
Encarnación | #7
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«¿En qué forma hemos de tomar la encarnación? El Nuevo Testamento no nos propone que nos dediquemos a cavilar sobre los problemas físicos y psicológicos que ella plantea, sino que adoremos a Dios por el amor que en ella se nos ha mostrado.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte I, Cap. V (Miami: Editorial Vida, 2006), 75.
Encarnación | #8
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«No nos corresponde a nosotros imaginar que podemos probar la verdad del cristianismo con nuestros propios argumentos; nadie puede demostrar la verdad del cristianismo salvo el Espíritu Santo, mediante su propia y todopoderosa obra de renovar el corazón enceguecido [...] los testigos humanos de Cristo deben aprender a cifrar sus esperanzas de éxito no en una hábil presentación de la verdad por el hombre, sino en la poderosa demostración de la verdad por el Espíritu.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte I, Cap. VI (Miami: Editorial Vida, 2006), 93.
El Espíritu Santo | #9
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«¿Podemos tener dudas de que la presente esterilidad en la vida de la iglesia constituye el juicio de Dios sobre nosotros por la forma en que hemos deshonrado al Espíritu Santo?»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte I, Cap. VI (Miami: Editorial Vida, 2006), 93.
El Espíritu Santo | #10
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«Lo que Dios hace en el tiempo lo planificó desde la eternidad. Y todo lo que planificó desde la eternidad lo lleva a cabo en el tiempo. Todo lo que se ha comprometido a hacer en su Palabra se cumplirá infaliblemente.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. VII (Miami: Editorial Vida, 2006), 104.
Soberanía de Dios | #11
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«¿Dónde está, entonces, la sensación de distancia y diferencia entre los creyentes de los tiempos bíblicos y nosotros? Queda excluida. ¿Sobre qué base? Sobre la base de que Dios no cambia.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. VII (Miami: Editorial Vida, 2006), 105.
Inmutabilidad de Dios | #12
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«La palabra "majestad", cuando se aplica a Dios, constituye siempre una declaración de su grandeza y una invitación a la adoración. Lo mismo es cierto cuando la Biblia habla de que Dios está "en las alturas" y "en los cielos"; la idea aquí no es la de que Dios está separado de nosotros por una gran distancia espacial, sino de que está muy por encima de nosotros en grandeza, y que por lo tanto es motivo de adoración.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. VII (Miami: Editorial Vida, 2006), 106.
Majestad de Dios | #13
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«No debiéramos, por lo tanto, desalentarnos demasiado cuando nos ocurren cosas inesperadas y desconcertantes, cosas que nos desaniman. ¿Qué significan? Pues simplemente que Dios en su sabiduría tiene la intención de hacer de nosotros algo que aún no hemos alcanzado, y que lo que atravesamos tiende a ese fin.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. IX (Miami: Editorial Vida, 2006), 125.
Sabiduría de Dios | #14
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«Porque la verdad es que Dios, en su sabiduría, a fin de que seamos humildes y aprendamos a andar por fe, ha escondido de nosotros casi todo lo que nos agradaría saber acerca de los propósitos providenciales que está llevando a cabo en las iglesias y en nuestra propia vida.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. X (Miami: Editorial Vida, 2006), 138.
Providencia | #15
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«Este es el camino de la sabiduría. Naturalmente que no es más que una faceta de la vida de fe. Porque, ¿qué es lo que está en la base y la sostiene? Pues la convicción de que el Dios inescrutable de la providencia es el mismo Dios de la creación y la redención, lleno de gracia y de sabiduría. [...] Podemos confiar en él y regocijarnos en él, aun cuando no podamos discernir su senda.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. X (Miami: Editorial Vida, 2006), 139.
Sabiduría de Dios | #16
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«Nosotros no podemos conocerlo a él a menos que se nos dé a conocer. Aquí, por lo tanto, tenemos una nueva razón de por qué Dios nos habla: no solo para movernos a hacer lo que él quiere, sino para hacer posible que lo conozcamos a fin de que podamos amarlo.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. XI (Miami: Editorial Vida, 2006), 142.
La Revelación | #17
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«Así de principio a fin la Biblia insiste por una parte en que todas las circunstancias y acontecimientos en el mundo están determinados por la palabra de Dios, el omnipotente "Sea" del Creador. Las Escrituras describen todo lo que ocurre como cumplimiento de la palabra de Dios.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. XI (Miami: Editorial Vida, 2006), 144.
La Palabra de Dios | #18
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«¿Qué es un cristiano? Se le puede describir desde muchos ángulos, pero por lo que hemos dicho resulta claro que podemos abarcarlo todo diciendo que es una persona que acepta la Palabra de Dios y vive amparado en ella. Se somete sin reserva a la Palabra de Dios que está escrita "en el libro de la verdad" (Daniel 10:21), cree su enseñanza, confía en sus promesas, sigue sus mandamientos.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. XI (Miami: Editorial Vida, 2006), 150.
El cristiano | #19
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«De manera que el amor del Dios que es espíritu no es algo caprichoso o fluctuante, como lo es el amor del hombre, ni es tampoco un mero anhelar impotente por cosas que pueden o no ser nunca; es, más bien, una determinación espontánea del ser total de Dios manifestada en una actitud de benevolencia y favor, una actitud libremente elegida, y establecida de forma firme.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. XII (Miami: Editorial Vida, 2006), 157.
El amor de Dios | #20
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«De manera que el amor es, primero y principalmente, luz, y las ideas sentimentales de que su amor sea blandura indulgente y benevolente, divorciado de toda norma y consideración morales, deben quedar excluidas de entrada. El amor de Dios es un amor santo.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. XII (Miami: Editorial Vida, 2006), 158.
El amor de Dios | #21
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«Dios no es fiel a sí mismo a menos que castigue el pecado. Y a menos que uno sepa y sienta la verdad de este hecho, que los que hacen el mal no tienen ninguna esperanza, en el orden natural de las cosas, de recibir de Dios sino el juicio retributivo, uno no puede jamás compartir la fe bíblica en la gracia divina.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. XIII (Miami: Editorial Vida, 2006), 169.
La justicia de Dios | #22
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«El reparar nuestra propia relación con Dios, reconquistando su favor luego de haberlo perdido, está más allá de lo que puede hacer ninguno de nosotros. Y es preciso ver esto y aceptarlo humildemente antes de poder compartir la fe bíblica en la gracia divina.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. XIII (Miami: Editorial Vida, 2006), 170-171.
La gracia de Dios | #23
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«La gracia es libre, en el sentido de que se origina en sí misma, y en el sentido de proceder de aquel que estaba en libertad de no obrar con gracia. Solo cuando se comprende que lo que decide el destino de cada hombre es el que Dios haya resuelto o no salvarlo de sus pecados, y que se trata de una decisión que Dios no está obligado a tomar en ningun caso, se puede ocmenzar a compender la perspectiva bíblica de la gracia.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. XIII (Miami: Editorial Vida, 2006), 171.
La gracia de Dios | #24
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«Todo el mundo tiene algún conocimiento de la voluntad de Dios a través de la revelación general, aun cuando no hayan sido instruidos en la ley o el evangelio, y todo el mundo es culpable ante Dios por no haber cumplido según el grado de conocimiento del bien.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. XIV (Miami: Editorial Vida, 2006), 189.
Revelación general | #25
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«¿Es posible que la desobediencia a nuestro Creador realmente merezca un castigo tan grande y atroz?, la respuesta es que todo el que haya sido convencido de pecado alguna vez sabe sin la menor sombra de duda que sí, y sabe también que aquellos cuya conciencia no ha sido despertada aún para comprender, como lo expresó Anselmo: "qué pesado es el pecado" no tienen derecho a opinar.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. XV (Miami: Editorial Vida, 2006), 196.
Convicción de pecado | #26
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«La estupidez y la confusión modernas en cuanto al significado de la fe en Dios resultan indescriptibles. Lo hombres dicen creer en Dios, pero no tienen ni idea de quién es aquel en el cual creen, ni qué puede significar el creer en él.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. XVI (Miami: Editorial Vida, 2006), 204.
Conocimiento de Dios | #27
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«El contraste entre "[gracia] común" y "[gracia] especial" está en que todos se benefician de la primera, pero no a todos alcanza la segunda. El modo bíblico de trazar la diferencia sería el decir que Dios es bueno con todos en algunas maneras y con algunos en todas las maneras.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte II, Cap. XVI (Miami: Editorial Vida, 2006), 209-210.
Gracia común | #28
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«La paz de Dios es, primero y principalmente, paz con Dios; es el estado de cosas en que Dios, en lugar de estar contra nosotros está a favor de nosotros. Ninguna relación de la paz de Dios que no comience por allí puede hacer sino daño.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XVIII (Miami: Editorial Vida, 2006), 252.
Paz con Dios | #29
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«¿Qué es un cristiano? Esta pregunta puede contestarse de muchas maneras, pero la respuesta más idónea que conozco es la de que cristiano es aquel que tiene a Dios por Padre.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XIX (Miami: Editorial Vida, 2006), 257.
Adopción | #30
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«No tenemos paz en nosotros mismos porque no tenemos paz con nuetro Hacedor. Por lo tanto, necesitamos el perdón de nuestros pecados y la seguridad de una relación restablecida con Dios más que ninguna otra cosa en el mundo; y esto es lo que el evangelio nos ofrece antes de ofrecernos cosa alguna.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XIX (Miami: Editorial Vida, 2006), 265.
Paz con Dios | #31
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«La adopción, por su misma naturaleza, es un acto libre de bondad manifestado hacia la persona que se adopta. [...] Dios adopta porque ha elegido hacerlo. No tiene ninguna obligación de hacer tal cosa. Podría no haber hecho nada por nuestros pecados, salvo castigarnos como correspondía. Mas nos amó de este modo; nos redimió, nos perdonó, nos tomó como hijos, y se nos dio él mismo como nuestro Padre.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XIX (Miami: Editorial Vida, 2006), 278.
Adopción | #32
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«El ver, conocer, amar al Padre y al Hijo y ser amado por ellos, en compañía del resto de la vasta familia de Dios, es la esencia misma de la esperanza cristiana. [...] Si somos creyentes, y por lo tanto hijos, el porvenir que esto nos anuncia nos satisface; sino es así, parecería entonces que todavía no somos ninguna de las dos cosas.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XIX (Miami: Editorial Vida, 2006), 282.
Verdadero cristianismo | #33
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«Piensan que la obra del Espíritu consiste en proporcionarles experiencias semejantes a lo que producen las drogas [...] Esta búsqueda de una explosión interior, antes que de una comunión interior, es evidencia de una profunda falta de entendimiento de lo que es el ministerio del Espíritu.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XIX (Miami: Editorial Vida, 2006), 284.
El Espíritu Santo | #34
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«De modo que no es cuando nos esforzamos por sentir cosas o tener experiencias, de cualquier tipo, que la realidad del ministerio del Espíritu se hace visible en nuestra vida, sino cuando buscamos a Dios mismo, atesorando su comunión, y descubriendo en nosotros mismos un creciente deseo de conocerlo y serle agradables.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XIX (Miami: Editorial Vida, 2006), 285.
Comunión con Dios | #35
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«Si bien es cierto que la justificación libra a la persona para siempre de la necesidad de guardar la ley, o de intentarlo, como medio de salvar la vida, es igualmente cierto que la adopción obliga a guardar la ley, como forma de agradar al nuevo Padre que hemos obtenido.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XIX (Miami: Editorial Vida, 2006), 288.
Tercer uso de la ley | #36
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«La creencia de que la dirección divina es real descansa sobre dos hechos fundamentales: primero, la realidad del plan de Dios para nosotros; segundo, la habilidad de Dios para comunicarse con nosotros.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XX (Miami: Editorial Vida, 2006), 299.
Dirección divina | #37
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«Hay cristianos sinceros que con frecuencia se equivocan cuando se ponen a buscar la dirección divina [...] El error básico está en pensar en la dirección divina como si fuese especialmente un impulso interno que da el Espíritu Santo, desligado de la Palabra escrita.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XX (Miami: Editorial Vida, 2006), 302-303.
Dirección divina | #38
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«La idea de una vida en la que la voz interior decide y dirige todo suena muy atractiva, por cuanto parecería exaltar el ministerio del Espíritu Santo y prometer la mayor intimidad con Dios; pero en la práctica esta búsqueda de superespiritualidad lleva sencillamente a la confusión o a la locura.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XX (Miami: Editorial Vida, 2006), 304.
Dirección divina | #39
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«La forma verdadera de honrar al Espíritu Santo como nuestro guía es honrar las Sagradas Escrituras de las que se vale para guiarnos. La guía fundamental que nos da Dios para moldear nuestra vida [...] no es cuestión de impulsos internos aparte de la Palabra, sino de la presión que sobre la conciencia ejerce la representación del carácter de Dios en la Palabra, para cuya comprensión y aplicación ilumina el Espíritu Santo.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XX (Miami: Editorial Vida, 2006), 306.
Iluminación | #40
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«Dios no nos cuenta siempre el porqué ni el para qué de las frustraciones y pérdidas que son parte integrante de la vida guiada por él.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XX (Miami: Editorial Vida, 2006), 312.
Providencia | #41
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«No hay nada antinatural, por lo tanto, en el aumento de las tentaciones, los conflictos y las presiones cuando el cristiano aprende a andar con Dios; todo lo contrario, algo estaría mal si así no ocurriese.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XXI (Miami: Editorial Vida, 2006), 320.
Santificación | #42
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«¿Qué es la gracia? En el Nuevo Testamento, la gracia significa el amor de Dios en acción para con los hombres, que merecían lo opuesto del amor. La gracia significa que Dios se mueve en cielos y tierra para salvar a los pecadores, que no podían mover un dedo para salvarse a sí mismos.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XXI (Miami: Editorial Vida, 2006), 324.
La gracia de Dios | #43
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«El significado de la frase "nos dará con él todas las cosas" puede expresarse así: Algún día descubriremos que nada —literalmente nada— de lo que hubiera podido aumentar nuestra dicha eterna nos ha sido negado, y que nada —literalmente nada— de lo que hubiera podido limitar esa dicha ha quedado con nosotros.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XXII (Miami: Editorial Vida, 2006), 353.
Glorificación | #44
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«Existen dos tipos de conciencia enferma, la de quienes no tienen plena conciencia del pecado y la de los que no tienen plena conciencia del perdón.»
J. I. Packer, El conocimiento del Dios santo, Parte III, Cap. XXII (Miami: Editorial Vida, 2006), 355.
La conciencia | #45
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